domingo, 16 de agosto de 2026

DE LOS SUCESOS Y ACONTECIMIENTOS SURGIDOS EN LAS ÚLTIMAS DÉCADAS



Si hay algo que ha puesto a prueba el soporte psíquico de los ciudadanos llamados “de a pie”, es la retahíla de sucesos y acontecimientos significativos que se fueron dando en las últimas décadas.

En los anaqueles de muchas bibliotecas descansan datos de hechos trascendentales en la historia, que fueron abordados con total compromiso y dedicación y, aunque muchos de ellos de difícil examen, por un momento, dejaron ver su coyuntura, y pudo el análisis crítico (tanto oficial como alternativo) tomar nota de la procedencia y el porqué de dichos sucesos.

Todo esto, a contraposición de los sucesos y acontecimientos que se fueron manifestando en los años subsiguientes finalizada la segunda guerra mundial, los cuales, se componen de una enorme complejidad, arriban preñados de conflictos, no revelan jamás su rostro y su procedencia, es extremadamente confusa en lo inmediato.

También es preciso señalar que estos acontecimientos se presentan ante el ciudadano de a pie, muchas veces, de forma inesperada, logrando en el mismo, una necesidad de urgencia en cuanto a la información de lo acontecido.

A menudo, los círculos civiles comienzan a manejar y a tratar lo acaecido de manera automática, barajando la noticia al instante de lo ocurrido, a medida que esta va siendo difundida por los diversos medios de comunicación de masas.

Desde el día uno, que el reporte de lo acontecido entra en las agencias de noticias, corre la suerte de caer, por así denominarlo, en manos de artesanos de la información, que, cual arcilla, va adquiriendo distintas formas en su moldeo.

Es decir, el reporte entra con un formato original y, es esparcido a la opinión pública con trabajadas distorsiones.

Vale señalar, que el único alcance de información oficial e inmediata que tiene el ciudadano de a pie, sobre los sucesos y acontecimientos que ocurren en el mundo, son los grandes medios de comunicación.

Sin importar en qué área remota del planeta se encuentre el individuo, los medias locales retransmitirán lo ejecutado por las agencias internacionales de noticias.

Puede si, el ciudadano de a pie, analizar y leer entre líneas la noticia, y poner en duda una cosa u otra, pero siempre, esta es la base oficial de su información.

Los medios de comunicación de masas, en sus reportes, rara vez tratan con objetividad los sucesos y acontecimientos ocurridos, no son imparciales ni democráticos y, de alguna manera, no tienen porqué serlo.

Los grandes medios de comunicación, en su mayoría, son corporaciones privadas, por lo tanto, los operarios de estas "usinas del anuncio" siguen una política establecida por sus dirigentes, o sus CEOs (Gerentes Generales), que a su vez, responden a los intereses de sus dueños o grupo de accionistas.

Teniendo en cuenta las bases oficiales que abastecen de información sobre los sucesos y acontecimientos al ciudadano de a pie, se entiende que estas empresas, actúan como cualquier otra, ofrecen sus productos al público; y dichas ofertas, no se emiten de manera pasiva, sino, que llevan en su seno, muchas veces, un mensaje implícito, y otras tantas, al descubierto, pero que intenta influir de manera precisa y decisiva en la psicología de las masas.

Con esto, lo que se llama "información” no es más que una sentencia, un dictamen del medio de comunicación que lo transmite.

El dato del acontecimiento comunicado por estas empresas es el oficial, y no hay alternativa.

Cualquier otro enfoque y punto de vista de dicho acontecimiento será verificado como erróneo o visto como dato falso.

El ciudadano de a pie, gregario por naturaleza, integra un determinado grupo social que actúa en bloque, de manera colectiva en cuanto a los impulsos, los hábitos, lo ideológico y lo emocional.

A estas fibras apuntan las ofertas preñadas de influencia, que emiten susodichas compañías.

Edward Bernays, pionero de la teoría de la propaganda y de las relaciones públicas, en su libro Propaganda, más precisamente en el capítulo 4 titulado “La psicología de las relaciones públicas”, describe abiertamente:

“El estudio sistemático de la psicología de masas reveló a sus estudiosos las posibilidades de un gobierno invisible de la sociedad mediante la manipulación de los motivos que impulsan las acciones del hombre en el seno de un grupo”.

Cuenta Bernays párrafos más adelante, que los estudiosos de esta temática descubrieron que la persona piensa y obra de una manera, individualmente, y de otra totalmente distinta, en forma grupal.

“Trotter y Le Bon, dice Bernays, llegaron a la conclusión de que la mente del grupo no PIENSA en el sentido estricto del término. En lugar de pensamientos tienen impulsos, hábitos y emociones. Al tomar decisiones su primer impulso suele ser el de seguir el ejemplo de un líder de confianza. Éste es uno de los principios más sólidamente fundamentados de la psicología de masas”.

Aceptando que es la mentalidad de grupo la que prevalece y no la individual, se puede asumir que los estudios y descubrimientos que cita Bernays, han dado lugar al desarrollo de técnicas que influyen de manera directa en la psicología de masas, y “Aquel gobierno invisible de la sociedad” que surgía como una posibilidad, hace tiempo viene logrando su cometido.

Ahora bien, no solo se le puede achacar semejante trabajo de influencia y propagandístico aportado a la ingeniería social solo a los mass media.

Las instituciones educativas realizan una tarea más sólida y fina aún, un preludio complejo de guías irrefutables, de conciencias ideologizadas, que preparan los cimientos en las psiquis jóvenes para que lo que acontezca luego (escenarios, acontecimientos, circunstancias) se apoyen definitivamente, sobre esas bases sólidas sin lugar a crítica.

Si una universidad, una escuela pública del estado, no enseña a pensar y, si, como pensar; y expone ante sus estudiantes una visión de la historia y del mundo con marcada parcialidad, sin lugar a crítica, esto también es propaganda.

“La propaganda es el brazo ejecutor del gobierno invisible”.

Nuevamente Bernays.

Basta con despegar un poco la cara de las páginas habituales de la vida, y posicionarse a unos pocos metros de distancia de lo acostumbrado, para entrever que hay ciertas sincronizaciones que deberían resultarnos como mínimo “inquietantes”.

Los informativos, la industria del cine, las instituciones educativas, parecen avalarse mutuamente, cada una potencia a la otra, la justifica y la refuerza.

Como una ensamblada producción que trabaja sobre una base premeditada.

Si se analiza de igual modo a gobiernos, instituciones supranacionales, entidades bancarias, etc, no parecen diferir demasiado en su modus operandis.

Quien mire a grosso modo todo esto, podría decir, que es una maquinaria gigantesca que “se avala a sí misma”.

Considerando el laberíntico esquema que se le presenta al individuo cuando se trata de problemáticas de sello internacional, de asuntos holísticos que golpearán la puerta de su casa más tarde o más temprano, porque así se lo ha venido anunciando la prensa y el gobierno, es imperativo poner bajo la lupa a todo acontecimiento de magnitud pública, con la finalidad de detectar su origen.

El ciudadano de a pié, no solo es víctima de la propaganda oficial al momento de conocer un suceso, sino que, previsiblemente también lo sea del fraude, de la estafa, es decir, que lo sobrevenido tenga procedencia artificial, sucesos y acontecimientos manufacturados en centros de planificación, conocidos en lengua inglesa como think tank (tanques de pensamientos).

Un panorama más que desalentador en el ojo crítico; no así, para el confeccionado ciudadano de a pié, que en su contaminada y cuasi obsoleta facultad "analítica" cree firmemente en la naturaleza de los hechos.

La fé, la sumisión y la adherencia que requiere y solicita la administración supranacional del mundo, se afianza con el cebo de la evolución, la seguridad y el progreso.

El ciudadano de a pie comulga fiel y rigurosamente con cualquier consigna emitida por la administración internacional.

Es así, que los sucesos y acontecimientos significativos son para el ciudadano de a pie fricciones mecánicas, surgimientos naturales, propios de los eventos de la vida que debe reconocer inevitablemente la sociedad, y por eso los soporta y los acepta pasivamente.

En la antesala de este artículo, se mencionó el desafío que enfrenta la psicología del ciudadano de a pie frente a la marea de sucesos y acontecimientos que han surgido en las últimas décadas; sucesos y acontecimientos cifrados, repentinos, tan sensibles e intimidantes que el común social se debe acomodar a ellos, aprender a respetarlos y modificarse si es necesario para reverencia de tamaña amenaza.

Es por eso que en este diagramado y resolutivo mundo que, agrupa, complementa, direcciona, redirecciona y disciplina a todos sus participantes según su urgencia, cualquier iniciativa de abordar con sobriedad y dedicación las problemáticas que surgen de imprevisto es prácticamente inviable.

En la situación de dependencia que se encuentra cualquier individuo medio, no aparecen más alternativas que la adhesión inmediata al pronunciamiento oficial, y así reza inevitablemente también, todo entorno cercano a él.

Como se representó en párrafos precedentes, es una maquinaria gigantesca que se avala a sí misma y, el ciudadano de a pie, no solo está dentro de ella, sino que le debe todos sus complementos a ella, trabajo, educación, salud, información, entretenimiento y seguridad.

No hay oportunidad latente fuera de sus parámetros.

Todo lo proporciona.

Todo lo genera.

La psiquis del individuo medio soportará lo que tenga que soportar.

Desde su perspectiva no hay nada más que ver.

Los acontecimientos son un obstáculo azaroso que los anexará sin cuestionamientos a las demás problemáticas de su rudimentaria vida.

Con este gran escenario aludido, ingenierizado y sin rastros de lo innato, donde la sucesión de episodios geopolíticos oficializados se asumen prácticamente de manera inobjetable por parte del ciudadano de a pie, es empresa difícil de efectuar el emprendimiento de fiscalización y reprensión a los abusos de la maquinaria gigante y su administración, que planifica y ejecuta consentida por su propio aval.

Pese al porte simbólico y la significativa intimidación que produce un acontecimiento surgido de esta fábrica, su sustento vital sólo pende de una arteria decisiva, la vía dogmática comunicante "individuo-máquina", que suministra el flujo indispensable para su subsistencia.

Quien consiga cercenar la arteria, alcanzará a cortar el suministro de fé y credibilidad absoluta que requiere el acontecimiento para prevalecer y alcanzar sus objetivos.

Conseguida esta imprescindible y cabal intervención, al anuncio público de cualquier suceso o acontecimiento oficial, se le brindará la importancia que verdaderamente le corresponda.

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LA SOLITA

Entre eucaliptos macucos, Tamariscal y florcitas, Está la fiel, pobrecita, Parada en pose de gala, En la intemperie, su sala, Quedó olvidada...